Título Original: Mon oncle.
Idioma en que se proyecta: V.O.
País: PAIS
Año: 1958
Duración: 120´
Reparto: Jacques Tati y otros. Y unos perros.
Premios: Oscar a la mejor película extranjera del año 1958.
Elegida por: Notoriamente Nefasto
Sinopsis: Un niño que vive en una casa muy muy moderna, en un barrio muy muy chic de París, tiene un tío que le cuida, y con el que visita otro barrio donde él vive, que no es tan chic, pero que también está en París.
Puede que esto de la maldita pandemia y estas sesiones
telemáticas, nos sirvan al menos para completar nuestra formación cinéfila con
esas películas que, como buenos cinéfilos, debiéramos conocer, pero nos da
pereza abordar.
Dentro de esa categoría incluyo mi última sesión: “Mi tío”.
Cine cómico francés de los 50, ahí es nada. Como paso de malgastar balas
telemáticas con pelis que realmente quiero disfrutar con vosotros cara a cara,
qué mejor que haceros partícipes de mi afán completista, y visionar conjuntamente
pelis como ésta. Es nuestra obligación ineludible conocer este tipo de films, si realmente queremos que
nuestro Cineclub cobre prestigio y gafapastismo mundial. Además al mismo tiempo nos hacemos mejores personas. Todo ventajas.
Por diversos frentes, había tenido noticias de la peli de
Jaques Tati. En algunos casos en forma de podcast completito (aún no he
encontrado el podcast del Gato conoce al Asesino, pero estoy en ello). Así que
decidí que teníamos que verla juntitos.
No haré míos los calificativos que había oído sobre la peli,
como: deliciosa, divertida, o maravillosa. Puede que sí el de entrañable, o el
de imprescindible. Porque si no, no os la pongo. Como para poneros cosas
prescindibles estoy yo. Sin embargo, me lo pasé bien viéndola. Incluso
imaginando vuestros caretos en vuestras respectivas casas. Porque en cierto
modo ya estaba avisado, que no iba el tema de carcajadas, ni de tramas, sino
más bien se trataba de habitar un paisaje original y agradable durante un par
de horas.
No me pitaron en absoluto los oídos ni me afectaron los mensajes
de wasap. Todo esto lo hago por vuestro bien, y cuando seáis mayores, ya lo
entenderéis.
Por nuestros ojos desfilaron un buen puñado de personajes,
algunos incluso caninos, todos ellos originales, entrañables, ni buenos ni
malos, ni listos ni tontos, ni todo lo contrario. No era mejor el barrio obrero
que el adinerado. Ni tampoco peor. Las casas, eran todas feas e irresistibles a
la vez. Te obligan a dar rodeos por el jardín o subir escaleras innecesarias. Escuché
música repetitiva, conversaciones siempre intrascendentes, y zumbidos de fábrica. Vi
colores y mangueras. Y mangueras de colores. Gente con paraguas aunque no
llueva. Y fuentes horteras que sólo funcionan si hay invitados. Y al final,
todo lo que vi, lo que Tati había creado, como al Otro el séptimo día, me pareció bien. Se
cumplió la premonitoria ausencia de carcajadas, aunque tampoco sonreí todo el rato.
Pero sonreí a ratos, y especialmente cuando pensaba en vosotros en vuestras casas
viendo “Mi tío” conmigo.
Así que, si esto dura, que parece que va a durar, iremos
aumentando nuestros conocimientos cinéfilos. Cumpliendo por un lado mi dual objetivo
de hacernos cada día más cultos, y por otro, el que llegue el día en que me
supliquéis que la sesión sea presencial. Yo ya tengo preparadas las escafandras.




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