Título: La leyenda del indomable
Director: Stuart Rosenberg
Título Original: Cool Hand Luke
Idioma en que se proyecta: V.O. subtitulada
País: U.S.A.
Año: 1967
Duración: 126´
Reparto: Paul Newman, George Kennedy, Denis Hooper, Joy Harmond.
Premios: Oscar mejor actor de reparto para George Kennedy
Elegida por: Notoriamente Nefasto
Probablemente tenga razón Jayrín cuando comentó al final de
la peli que no es la mejor de Paul Newman. Cierto, pero es una de las que más
me gusta, y puede que también de las más icónicas de su carrera.
La leyenda del indomable, (siempre un recuerdo desde aquí
para los que traducen los títulos de las pelis al español), o Cool Hand Luke (Se
puede traducir por “BuenaManoLucas”?), está hecha para el disfrute y contemple
de Paul.
42 espléndidos años tenía la sonrisa más irresistiblemente
atractiva de Hollywood cuando se rodó este (drama?) carcelario, en el que un
buen tipo es condenado a trabajos forzados por una tontería, y consigue
encandilar a todos (y todas: sólo hay dos chicas en la peli, pero también las
encandila, creo, si bien una es su madre y no cuenta), con excepción del tipo
de las enormes gafas reflectantes de sol, con su (ya mencionada) sonrisa, y su
maravillosa tozudez.
Una mención aquí para la chica de la peli, que no es su
madre. Mención u homenaje, no sé.
Cuando mi hijo me preguntaba si ha habido algún tipo más irresistiblemente atractivo ante la cámara que Brad Pitt, sólo se me ocurre que, quizás Paul Newman. Ya he loado por este blog su magnetismo y buen hacer como actor, así que no me repetiré, pero creo que, aún habiendo pasado más años que los que llevo yo pisando este bendito planeta, su atractivo en esta peli, por ejemplo, sigue siendo tan visible y tangible como el primer día.
Cae tan bien el tipo! Se gana el respeto de todos, primero con
su tozudez para volver a levantarse siempre a recoger otra hostia. Más tarde, se
ganará ya su simpatía, con la primera (cool) mano de póker, aunque sonría
cuando recoge los dólares de todos.
Escenas que para mí son míticas: la pelea inicial, el
alquitranado de la carretera, y por supuesto la apuesta de los 50 huevos.
Fantástica, si la ves, no se te olvidará nunca.
Sin embargo, ésta vez descubrí una escena nueva (ver de nuevo las pelis que te gustan siempre suele tener recompensa): la escena de Luke sentado en la litera con su banjo, cantando una risueña canción en homenaje al dolor encajado en su pecho por su madre que acaba de morir. Hay un actor ahí.
Luke es encantador, y tozudo, como ya hemos dicho. Se rebela
contra las reglas injustas que no le dejan ni digerir el dolor por su madre a
la que nunca volverá a ver. Es indomable, como bien señalan los traductores
castellanos de pelis yanquis. Cuando parecen que lo han conseguido quebrar, ay!, siento la misma desolación que sus compañeros
de condena. Caguen…
Pero la peli no termina así. Y me quedo sonriendo cuando veo que, al final, nunca lo consiguieron. Claro que, ni mi sonrisa, ni siquiera la del puto Brad Pitt, se parecerán nunca ni por asomo a la Paul.
