Título: MementoDirector: Christopher Nolan
Título Original: Memento
Idioma en que se proyecta: Castellano
País: U.S.A.
Año: 2000
Duración: 113´
Reparto: Guy Pearce, Carrie-Anne Moss, Joe Pantoliano
Premios: Mejor peli y guión del festival de Toronto.
Elegida por: Notoriamente Nefasto
Otra vez una de esas cuasi óperas primas que nos descubren a un director de talento. Otra vez alguien que, con poco presupuesto, pero mucho ingenio y horas previas de darle al coco (un largo viaje en coche con su hermano tuvo la culpa del guión...), consigue despuntar y darse a conocer al mundo.
No había aparecido Christopher Nolan aún por nuestro
Cineclub, y me parecía que había llegado el momento de solucionarlo. Memento es
una película que a mí también me deslumbró por lo original de su planteamiento,
y es probablemente mi preferida de Nolan.
Con tres escasos personajes, cuatro localizaciones (un motel, una fábrica abandonada, un bar, y poco más), y un guión poderoso, Nolan se marca una película de esas que, cuando termina, te dices, espera, espera, qué era ésto que acabo de ver?
Cierto es que tanto los protas, como Guy Pierce y Carrie-Ann Moss, son muy buenos (y no baratos), pero supongo que en el casting y en la dirección de actores también Nolan tuvo algo que decir. Me encanta cómo maneja el personaje de Carrie-Ann. La conocíamos ya de Matrix, y nuestros recuerdos de ella son de la chica buena. Y esos recuerdos, de repente, nos traicionan, porque la escena en la que se destapa como una cabrona, y le dice que se va a ir y no recordará nada, te deja noqueao, como al pobre Guy. Muy bueno Guy, también, por cierto.
Memento no es una peli sencilla de comprender, y yo reconozco que suelo ser perezoso si no me lo ponen fácil. Pero aún así tanto ingenio puedes disfrutarlo explorándola desde el nivel de profundidad que gustes. Es arriesgado y virguero al mismo tiempo contar de atrás hacia adelante una historia completa. Y no es porque sí, sino para crearnos la misma sensación de desconcierto total que tiene el protagonista, con una enfermedad que le impide recordar cualquier cosa una vez pasados 10 minutos. Adoptar el punto de vista del prota es un puntazo, porque te hace revisionar en tu cabeza todas las escenas para comprender cómo has llegado allí en cuanto termina la peli. Es la sensación de despertase en un motel y decirte: "¿Cómo he llegado yo aquí?. Vamos a ver, vamos a revisar los hechos..."
Somos nuestros recuerdos. Desde el punto de la mañana. Sin nuestros recuerdos, dejamos de ser. Está clarinete.

